Un producto “100% natural” no tiene por qué ser sostenible

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Greenwashing: El lavabo de cara verde de las empresas

Ser una empresa con productos ecológicos y sostenibles dejará de ser un valor diferencial para convertirse en algo obligatorio. De hecho, cada vez son más compañías las que dan ese paso hacia la sostenibilidad y empiezan a fabricar una cartera de productos respetuosos con el medio ambiente… o eso es lo que muchas nos quieren hacer creer con el greenwashing

¿Qué es el greenwashing?

Sin saber mucho inglés podemos imaginarnos lo que significa esta palabra. El greenwashing es una práctica, que utilizan algunas compañías, que consiste en presentar sus productos o servicios como respetuosos con el medio ambiente. De este modo, hacen un lavado de su imagen para que se asocie con un movimiento por la sostenibilidad, cuando en realidad es todo lo contrario.

¿Qué quiero deciros con esto? Que no os dejéis engañar porque un producto lleve una etiqueta verde con palabras como “eco”, “bio”, “100% natural” … ya que esto no nos da ninguna validez de que estos productos sean sostenibles.

¿Cuáles son las prácticas más habituales? La consultora Terra Choice las clasificó en 7 tipos:

  1. Compensación oculta: Se suele destacar una característica de un producto hablando de lo ecológica que es su función, pero, por ejemplo, para su fabricación no se ha tenido en cuenta ningún factor medioambiental. Es muy habitual en los aparatos electrónicos con un bajo consumo energético… que sí, muy bien por ese bajo consumo, pero el modo en el que se fabrican sigue siendo muy perjudicial para el planeta. Por no hablar de la obsolescencia programada de estas máquinas.
  2. Falta de pruebas: Se hacen afirmaciones sobre los productos que no pueden ser contrastadas o certificadas. El ejemplo más común son los productos textiles que afirman que se han realizado con un tanto % de materiales reciclados, pero no nos proporcionan ninguna prueba, explicación o información de que esto sea así. ¿Seguro que lo es?
  3. Generalización: Se destaca del producto o servicio un concepto muy general y amplio que el consumidor puede malinterpretar. Un clásico ejemplo es el de “100% natural”, que sea natural no significa que sea bueno. El arsénico y el uranio también son naturales y no precisamente unos materiales verdes.
  4. Etiquetas falsas: Se incluyen en el packaging certificados verdes que parecen respaldados por terceros, pero nada más lejos de la realidad ya que son creados por la propia marca para dar esta sensación al consumidor.
  5. Irrelevancia: Son afirmaciones medioambientales que probablemente sean ciertas pero que no ayuda a los consumidores que buscan productos con preferencia medioambiental. Por ejemplo, que un aerosol no contenga CFCs no importa, porque están prohibidos, así que no están realizando ninguna acción que no sean las obligadas por ley, por lo que no hay la necesidad alguna de colgarnos la medalla y confundir al consumidor.
  6. Mal menor: Se destaca del producto que es orgánico o de bajo consumo, y estas afirmaciones son ciertas, pero esta valoración distrae de que, per se, estos productos son perjudiciales para el medio ambiente y para la salud. El ejemplo más habitual ocurre con los cigarrillos orgánicos, o cuando se afirma que el tabaco es natural.
  7. Mentiras: En este caso ya no se andan con tonterías, directamente mienten. Afirman que realizan acciones sostenibles que no hacen o que poseen certificados que no les han concedido.
greenwashing

¿Cómo podemos identificarlo?

Seamos más inteligentes que estas empresas y no nos dejemos engañar. En primer lugar, no debemos creernos todas las coletillas que acompañan a la marca: 100% natural, producto reciclado, ecofriendly… cojamos todas estas afirmaciones con pinzas.

Os aseguro que si esa empresa es 100% sostenible y comprometida con el medio ambiente va a hacer de esto su mayor fortaleza y se va a esforzar en ser totalmente transparente proporcionando información detallada de todos sus procesos. Las frases vacías son el primer indicador que nos debe hacer sospechar.

ecolabel

Es muy común el uso de color del verde y el envase tipo caja de cartón o color de papel reciclado… no nos guiemos tanto del envase y comprobemos bien las etiquetas y sellos ecológicos. Aprendamos a identificar la Etiqueta Ecológica Europea y otros sellos debidamente certificados y por supuesto mirar los componentes del producto, ¿tiene químicos esto que me están vendiendo como natural y ecológico?

Y por supuesto, usemos el sentido común, el greenwashing es una mala práctica empresarial fácil de identificar porque los consumidores son cada vez más verdes y, sobre todo, cada vez están mejor informados. Intentar engañar al consumidor tiene consecuencias muy negativas y difíciles de solventar, sobre todo cuando ser una empresa sostenible empezará a convertirse en algo obligatorio. Empezar cuanto antes a realizar acciones respetuosas con el medio ambiente y consumir productos de esta índole, y tendremos mucho ganado.

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